Nuestra experiencia desde Colaboración Estratégica con el #GLASE (Grupo Latinoamericano sobre el Sector Extractivo) y los diálogos nacionales venideros en torno al sector extractivo, sembraron en nosotros grandes lecciones (más sobre la experiencia, cliquea aquí). Una de ellas -y quizás la más clara- es la importancia del apoyo político permanente a las iniciativas para que estas se conviertan en un éxito.
El éxito de iniciativas como esta depende en gran medida del compromiso gubernamental, pues el Gobierno es el actor con mayor legitimidad para convocar y liderar estos procesos de diálogo. La participación activa y efectiva de los diversos actores se fundamenta en la percepción de que sus recomendaciones influirán en las políticas públicas. La presencia de un organismo internacional, como el BID, también contribuyó a otorgarle legitimidad e independencia al proceso, garantizando que los intereses convergentes en el diálogo fueran considerados imparcialmente.
La experiencia del GLASE mostró que la convocatoria efectiva requería un compromiso real del gobierno o de importantes tomadores de decisiones en el ámbito. Los convocados ya tenían una larga historia de participación en diálogos que no habían tenido resultados tangibles, por lo que garantizar impacto en las políticas públicas era esencial para obtener su compromiso. En los diálogos nacionales posteriores al GLASE, los Gobiernos respectivos, encabezados por los ministros responsables del área y con el respaldo del Presidente de la República, convocaron a las partes involucradas, logrando una exitosa convocatoria en la mayoría de los casos. Aunque en algunos países grupos ambientalistas e indígenas mostraron inicialmente desconfianza, a través del diálogo directo se logró su participación, demostrándoles que sus intereses podían ser defendidos y que era posible alcanzar acuerdos con otros actores con perspectivas aparentemente contradictorias.
A lo largo de los procesos en distintos países, que normalmente se extendieron por al menos un año, se observaron situaciones que debilitaron la convocatoria política y, en consecuencia, los resultados del diálogo. La inestabilidad política en Perú, con cambios frecuentes de Gobierno, obstaculizó la continuidad del proceso, sin lograr realizar los diálogos regionales previstos en la metodología. En contraste, en Chile, el proceso se completó con éxito durante el mandato del Presidente Piñera y se formalizó como política de Estado durante la administración del Presidente Boric, a pesar de sus diferencias políticas e ideológicas. En Argentina, aunque con retraso, el Gobierno adoptó y consagró formalmente la propuesta, evidenciando la fuerza de un acuerdo con amplio respaldo social.
La experiencia del GLASE y los otros procesos de diálogo nacional nos demuestran que la colaboración y el compromiso son clave para alcanzar resultados significativos en temas de interés nacional. La continuidad política es fundamental para mantener la coherencia en estos esfuerzos y asegurar que las políticas públicas se fortalezcan y perduren más allá de los cambios de gobierno. La minería, como pilar del desarrollo nacional, requiere de la construcción de acuerdos sólidos y respaldados por una amplia base social para alcanzar un crecimiento sostenible y equitativo en beneficio de todos los ciudadanos.
